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jueves, 11 de enero de 2007

Carta del vocal del colegio oficial de ingenieros en informática de Asturias

PABLO PÉREZ FERNÁNDEZ / VOCAL DEL COLEGIO OFICIAL DE INGENIEROS EN INFORMÁTICA DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS

“HACE tiempo que los ingenieros e ingenieros técnicos en Informática observamos con preocupación la secuencia de despropósitos que están teniendo lugar al hilo de la adaptación de España al Espacio Europeo de Educación Superior. Lo que en un principio parecía que iba a convertirse en una suave transición hacia un modelo basado en títulos universitarios de cuatro años, donde la Informática como disciplina pasaría a ocupar un papel acorde con su relevancia social, hemos observado cómo, por arte de magia, el consenso que llevó años alcanzar se esfuma con la misma celeridad con la que el nuevo gabinete del Ministerio de Educación y Ciencia corría por los pasillos del edificio ministerial para ocupar sus respectivos asientos.

Con la silla del antiguo secretario de Estado de Universidades aún caliente, un nuevo iluminado de la reforma universitaria irrumpe una mañana y descubre que dispone de la receta mágica para elaborar las directrices que regularán los nuevos títulos de Grado y Máster. «Que cada Universidad haga lo que le dé la real gana», vino a afirmar en su propuesta la Organización de las Enseñanzas Universitarias en España. «Ahora bien, en el ámbito de las enseñanzas técnicas, no me toquen a las intocables, por favor».

¿Quiénes son estas intocables? Aquellas enseñanzas cuyo único mérito es el de haber existido cuarenta años antes del nacimiento de la informática en este país. Porque para quien aún se esté preguntando el porqué de nuestro hastío, les diré muy atentamente que la informática dejará de tener la consideración de Ingeniería, y pasará a convertirse en un título de Grado en Arquitectura e Ingeniería, atomizado de manera sorprendente para convertirse, de nuevo, en un experimento fruto exclusivo de la imaginación que alcancen a tener las propias universidades. Eso sí, las ingenierías clásicas podrán seguir nutriendo a sus corporaciones de graduados en Ingeniería de tal y tal, Pascual.

De nada sirve que la Ingeniería en Informática sea una profesión regulada en otros países, como Italia, Portugal, o el Reino Unido. De nada sirve tampoco que el consorcio Career Space afirme que el día de mañana exigirá profesionales para el Desarrollo de Software y Aplicaciones, Arquitectura y Diseño de Software, Especialista en Sistemas, Director de Proyectos TIC, etcétera, y que un ingeniero en Informática formado en nuestras universidades sea un profesional con plena capacidad para desempeñar con solvencia este trabajo.

Tampoco sirve que en la actualidad el 25% de los ingenieros e ingenieros técnicos que salen de la universidad española sean de Informática, ni que el 75% de los estudiantes del área TIC pertenezcan a esta disciplina. Mucho menos sirve aún que la Ingeniería e Ingenierías Técnicas en Informática sean las primeras ingenierías de esta santa nación, y que su tasa de paro sea inexistente (como muchos otros también reivindican), aun tratándose de un colectivo formado por más de 90.000 estudiantes y otros 100.000 titulados.

No, aquí sólo sirve ser profesión regulada o no. Y la Ingeniería en Informática no lo es. ¿Por qué? Podría extender este artículo en un sinfín de conjeturas, pero dejémoslo en una simple aserción: «porque nació como profesión demasiado tarde».

Pues sepan el señor secretario de Estado de Universidades e Investigación, la señora ministra de Educación, el señor presidente y quienes quiera que les competa esta materia, que los ingenieros e ingenieros técnicos en Informática vamos a dejar colgado nuestro sambenito particular y les vamos a dejar constancia de lo hartos que estamos de ser siempre los últimos monos de las ingenierías.

Sepan, también, señores, que les vamos a gritar bien alto y claro que para jugar se vayan a su casa con sus regalos de Reyes, porque para incertidumbres con nuestro futuro nos bastamos y nos sobramos. Y sepan que no tenemos intención de cesar hasta que veamos un documento en el que se ponga, bien grande, que la Ingeniería en Informática será una titulación con directrices propias y que sus egresados son profesionales regulados.”

2 comentarios:

Fran Serrano dijo...

Ole, ole y ole. No se puede explicar mas claro. Me quito el sombrero.
Un saludo.

Fran Serrano dijo...

Que manera mas clara de explicar la situación real.
Cabe añadir que aun falta también que la Ingeniería e Ingeniería técnica en informática sea declarada por el Ministerio de Industria como "Profesion". En el momento que se declare como "Profesion" se exige como obligación que se establezcan, con el Ministerio de Educación, una serie de competencias reales en base al temario troncal de las Universidades, de manera que, a partir de ahi, se fijes las atribuciones exclusivas de un ingeniero de este ramo. Así que, como pueden ver, queda camino por andar.

Ojala se regule como es debido.